¡No te alejes de los dominios!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Capítulo 6/7
¡Desde la perspectiva de Erick!

Capítulo 6/7 (Perspectiva de Erick) 

    La sentí llegar incluso antes de que descendiera del auto, por lo que mi cuerpo entero se tensó con anticipación, perdiendo el hilo de la charla que llevaba a cabo con los adolescentes frente a mí. Algo me decían acerca de su equipo de fútbol, pero si antes me había resultado difícil contribuir a la plática –ya que no sabía casi nada acerca de ese deporte practicado en el Dominio Exterior-, ahora me fue completamente imposible poner atención a lo que me estaban diciendo.
    Ella estaba aquí. En cuerpo y alma. Aquí.
    Y llevaba el medallón consigo, aunque me sorprendió el hecho de que no era sólo la energía del amuleto la que lograba sentir, sino también la de ella, con entera claridad. Nessa… la simple mención de su nombre en mi cabeza creaba contradicciones en mis reacciones físicas, inmovilizándome al mismo tiempo en que la respiración y los latidos se me aceleraban de manera incontrolable.
    ¡Por todo lo que es sagrado! ¿Qué demonios me estaba sucediendo? Yo estaba actuando más como un adolescente lujurioso que ni los adolescentes reales que se encontraban presentes aquel día en la propiedad del Picacho. Me ordené a mí mismo que me controlara, y había estado a punto de lograrlo cuando Nessa entró en mi campo de visión, arrancándome la habilidad de pensar, de moverme, de respirar. Lo único que parecía funcionarme en el cuerpo eran los ojos, que sin perderse de uno solo de sus movimientos, la observaban avanzar hasta la mesa bajo el área techada.
    Y entonces noté al sujeto a su lado… ¿Quién diablos era aquel tipo? ¿Y cómo era que lograba hacerla reír cuando conmigo todo era angustias y situaciones de vida o muerte? ¡Mierda! Ahora sí que estaba pensando como todo un crío, encelándome ante la menor estupidez.
    - ¡Mendozita! – le gritaron entonces un par de amigos de su hermano, comiéndosela con los ojos mientras ella les sonreía amablemente, ignorando por completo lo atractiva que lucía y el efecto que causaba en muchos de los hombres presentes; ni siquiera se dio cuenta de la mirada de molestia que le dedicaban las novias de los chicos cuando la abrazaron y la levantaron en vilo, que era probablemente la misma mirada que yo les dedicaba a ellos, mientras que Nessa tan sólo se comportaba cortés y divertida al contestarles.
    - ¡Chicos, chicos! Yo sé que soy irresistible, pero traten de controlarse.
    Ellos se rieron como si hubiera dicho la más graciosa frase jamás pronunciada, cuando en realidad tan sólo lo hacían porque ella decía la verdad: era irresistible y debían aprender a controlarse.
    ¿Los niños o tú? murmuró mi consciencia al instante en que Andrés la salvaba de la jauría de lobos hambrientos, jalándola del brazo y atrayéndola hacia mí.
    ¡Mierda, mierda! ¿Qué jodidos iba a hacer ahora? ¿Y desde cuándo yo me paralizaba? ¡Por todo lo que es sagrado! ¡Peleaba contra Vandenécums y desalmados y una niña del Dominio Exterior era capaz de desintegrar mi cerebro! Aparte de que no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar ante mi presencia. ¿Creería que se estaba volviendo loca? ¿Me abofetearía e insultaría por casi besarla durante su ingreso a mi hogar? ¿O se reiría en mi cara y me mandaría al infierno para luego regresar al lado del imbécil del rubio que no le quitaba los ojos de encima?
    Traía algo en la mano que se le cayó durante un tropiezo, haciéndome sonreír de manera involuntaria ante su falta de coordinación y ante la manera en que hacía que la torpeza luciera sexy… ¿Cómo era posible que no se diera cuenta de lo hermosa que era? Con ese largo cabello castaño, rebelde y ondulado, con esos profundísimos ojos cafés que parecían ser capaces de atravesarte el alma, con su cuerpo alto y esbelto con las curvas perfectas en los lugares exactos, y con esa boca… esa maldita boca, pequeña y carnosa, e indescriptiblemente tentadora, que parecía haberse adueñado de cada uno de mis pensamientos, que se colaba cada noche en todos mis sueños.
- Mira, esta es la latosa de mi hermana de la que te había hablado, Vanessa - decía Andrés en ese momento, mientras que a mí me carcomía la expectación.
    ¡Maldición! ¡Tenía que aprender a dominar a mis estúpidos sentimientos antes de que todo esto se saliera de control!… Pero entonces ella se alzó después de haber levantado la bolsita que se le había caído, y cuando sus ojos se toparon con los míos, el mundo entero dejó de existir.
    - Y él… – continuó su hermano - es el dueño de la casa. Erick.
    Le dediqué una media sonrisa, entre alegre y titubeante, pero estoy segura de que no fue capaz de verla, pues fue en ese momento en el que se desmayó.
    Nunca en mis más de cien años de vida había estado tan feliz ante mis rápidos reflejos, pues fue gracias a ellos que alcancé a sostenerla antes de que golpeara el suelo, levantándola entre mis brazos para de inmediato llevarla al interior de la casa.
    Muchos de los presentes me siguieron al darse cuenta de lo sucedido, comenzando por Andrés y el insípido rubio que venía con ellos, pero no permití que nadie se le acercara, ni siquiera su propio hermano, ni que me la arrebataran de los brazos, sintiendo como un inexplicable instinto de protección se encendía en todo mi cuerpo; habría sido capaz de golpear a quien intentara tocarla, pero afortunadamente a Lucian se le ocurrió llegar justo en ese momento, encargándose de tranquilizar a todos y de deshacerse de Andrés y del rubio, aún fingiéndose médico –aunque en realidad aquella no era una mentira completa, puesto que se trataba de uno de los mejores sanadores dentro del Círculo de Paladines-, y mandando a los dos muchachos a comprar no sé qué idioteces a la farmacia, la cual se encontraba bastante alejada de la casa y nos otorgaría el tiempo suficiente para que Nessa reaccionara y yo le pudiera explicar la situación.
    Claro, eso siempre y cuando mi cerebro se dignara a cooperar, porque en cuanto la acomodé sobre uno de los sillones de la sala, en lo único que podía pensar era en la urgencia que sentía por besarla, en la exigencia de mis labios por probar los suyos. Agaché el rostro a punto de sucumbir ante la tentación, pero entonces vi como sus párpados comenzaban a vibrar logrando que algo de sentido común se colara a mi mente, por lo que le quité el sobrero de paja y seguí descendiendo hasta posar mi boca sobre su oreja.
    - Te dije que ya estaba cerca – le murmuré al oído, percibiendo como de inmediato se tensaba, abriendo los ojos con lentitud hasta encontrarlos con los míos.
    ¡Por todo lo que es sagrado! ¡Cualquiera podría perderse en aquellas profundidades color chocolate! ¿Y sería ella consciente de los pequeños rayos dorados que le adornaban el iris? Me parecía que no, que Nessa jamás se había dado cuenta de cómo su mirada brillaba incluso en la penumbra.
    Sonreí como un completo idiota, acariciando su frente y su sedoso cabello oscuro, fascinado ante la suavidad de los mechones que se escurrían entre mis dedos.
    - ¿Estoy soñando? – fue lo primero que escapó de sus labios, con aquella voz suave y acariciante, adornada de ese tono ligeramente ronco que la hacía sonar como una perfecta fantasía sexual.
    ¿Qué jodidos te está sucediendo, idiota? ¡Contrólate de una buena vez! me dije a mí mismo sin poder evitar la risa que se me escapó ante el verdadero sonido de su voz, ante su presencia completa, ante la inexplicable alegría que sentía de tenerla tan cerca: - Nop – le contesté divertido.
    - ¿Entonces qué haces aquí?
    Te acaricio, te respiro, te siento, quise responderle, pero simplemente le sonreí y me encogí de hombros: - Alguien tenía que quedarse contigo mientras Lucian se encargaba de controlar la crisis.
    - ¿Controlar la crisis?
    - Así es – agregué sin poder dejar de tocarla; es que toda ella era tan tersa, tan cálida, tan completamente real; su alma me había cautivado desde el primer momento, pero debía aceptar que su cuerpo era el que estaba arrancándome la cordura – Todos enloquecieron cuando te desmayaste… - se me escapó una carcajada ante la última palabra, sin ser capaz de evitar la tentación de provocarla un poco – Créeme que he causado un par de conmociones con algunas de las mujeres con que me he topado en mi vida, pero nunca había ocasionado que alguien se desmayara… No sé si tomármelo como cumplido o como ofensa – meneé la cabeza al ver que había logrado mi cometido; se veía increíblemente tierna al arrugar la nariz cuando se molestaba – Pero el asunto es que todos perdieron el juicio al ver cómo te desfallecías, comenzando por tu hermano y el tipo rubio que venía con ustedes. Se pusieron a gritar como locos al momento en que te sostuve…
    - ¿Qué? – me interrumpió con el rostro lleno de desconcierto.
    Oh-oh, pensé tratando de mantener la calma. Al parecer su mente aún no acababa de procesar el hecho de que estuviéramos juntos en una misma realidad; aunque la verdad aquello no me sorprendía: Nessa había creído estar soñando durante todo este tiempo, y a pesar de que había intentado explicarle lo que le estaba sucediendo, aquellas charlas se habían desarrollado en lo que suponía que eran sueños, así que estando en su lugar, a mí también me hubiera resultado difícil creerle a quien pensaba era un producto de mi imaginación.
    - Así fue – continué tratando de resumir lo acontecido, puesto que no sabía cuánto se tardarían en regresar Andrés y el rubio al que ya odiaba – En el instante en que te alcé en vilo creí que me golpearían para arrancarte de mis brazos… Pero estaba demasiado asustado como para permitir que te alejaran de mí, así que es obvio que eso era algo que no iba a permitir que hicieran – le sonreí en un intento por tranquilizarla, pues lograba sentir como iba alterándose de forma gradual – Te traje hasta la sala sin darme cuenta de que todos me seguían sin dejar de hablar, preguntando qué te sucedía e intentando ayudar, pero Lucian llegó a casa y corrió hasta aquí al escuchar la agitación, y fue entonces cuando comenzó a dar órdenes a diestra y siniestra.
    - ¿Lucian? – repitió el nombre de mi tío como si se tratara de algún animal exótico del que jamás había oído hablar.
    - Si. Se encargó de sacar a todos de vuelta al jardín trasero, mientras que mandaba a Andrés y a tu – casi me atraganto con la palabra – amigo… a la farmacia a comprar no sé qué idioteces… Sea lo que fuera, lo hizo tan sólo para darnos unos minutos a solas, de eso estoy seguro… - agregué para exteriorizarle mis suposiciones - Sabíamos que una vez que me vieras aquí tu reacción sería extrema y requerirías alguna explicación, por lo que intentó otorgarnos algo de tiempo – no pude evitar una nueva carcajada al recordar lo sucedido – Lo que nunca nos esperamos fue que terminaras por perder el conocimiento.
    - No es gracioso – espetó sin dejar de observarme, sin darse cuenta de lo que su mirada y su voz provocaban en mí.
    - Lo sé, lo lamento – me disculpé acariciando su mejilla, tratando de convencerme a mí mismo que ella por fin estaba aquí, entera, entre mis brazos, sin distancia alguna que me separara de su cuerpo y su alma, que lograba sentir en su interior - Es que no puedo dejar de sonreír… Te extrañaba ¿sabes? – le confesé antes de darme cuenta de lo que decía - y el verte finalmente despierta… El saber que te tengo aquí conmigo, completa, como deseaba haberte tenido desde la primera vez que te vi, sin que tú ni siquiera lo supieras… - ¡mierda! ¡Estaba revelando demasiado muy pronto! ¡La asustaría todavía más! Pero mi boca parecía tener vida propia, hablando sin consultarle a mi cerebro las palabras que iba a pronunciar - …tocándote de verdad, sintiéndote de verdad, a ti, en cuerpo y alma -  por fin logré detener las frases, pero sólo porque sus ojos me atraparon otra vez, sin que mis manos fueran capaces de dejar de acariciarla.
    - ¿Estoy soñando? Tengo que estar soñando – insistió con esa voz baja y envolvente que me agitaba la respiración, mientras que en mis labios se formaba una nueva sonrisa, una que le decía que era imposible que esto fuera un sueño; por primera vez en mucho tiempo, la realidad era demasiado buena como para querer estar dormido.
    - No, no estás soñando, Nessa – le aclaré entonces - Esto es muy, muy real. Tan real como algo puede llegar a ser.
    - ¿Dónde estoy?
    Arrugué la frente ante su pregunta ¿Se habría golpeado la cabeza sin que me diera cuenta?: - ¿No lo recuerdas?
    - ¡No es que no lo recuerde, es que no lo sé! – me gritó desesperada.
    - Estás en mi casa de campo – le contesté tratando de calmarla, pero logrando exactamente lo opuesto, ya que me aventó de golpe y se sentó con un rápido movimiento.
    - ¿Qué dijiste?
    - Que estás en…
    - ¡Te escuché perfectamente! – me interrumpió aventándome nuevamente para levantarse en un segundo, y la verdad es que no supe cómo reaccionar, ignorando qué era lo que esperaba que le dijera.  
    - Está bien – murmuré con calma, incorporándome hasta quedar de pie frente a ella.
    - ¿Qué es esto? – articuló con miedo en su voz - ¿Acaso estoy loca? ¿Estoy alucinando? ¿Mezclando los sueños con la realidad?
    Reí levemente sin poder evitarlo; un sueño jamás podría compararse con lo perfecta que era en realidad; entrecerré los ojos en un pobre intento de que su visión dejara de distraerme tanto: - No, Nessa. Ni estás loca ni estás alucinando. Esto es completamente real, nada de sueños.
    - ¿Entonces cómo demonios es posible que tú estés aquí?
    Si, tal y como lo había supuesto, ella seguía sin creerme; suspiré al responder: - Te avisé que ya estaba cerca, yo…
    - ¡Ya sé lo que me dijiste! – me interrumpió otra vez - ¡Puedo estar perdiendo la razón, pero no la memoria! Pero esos eran sueños… ¡Sueños!... Nuestros encuentros, nuestras charlas…
    - También recuerdo haberte aclarado más de una vez que no estabas soñando – ahora fue mi turno de cortar sus palabras; odiaba ser tan brusco, pero necesitaba que lo comprendiera, pues su hermano y el otro tipo no tardaban en volver.
    - ¿Entonces fue real?
    - Todo.
    - ¿Todo fue real?
    - Todo es real.
    - ¿Tú eres real?
    - Bastante real.
    - ¿Un humano real?
    Se me escapó otra sonrisa; si ella supiera los pensamientos que me cruzaban por la mente cada vez que la miraba, se daría cuenta de qué tan humano era yo… y probablemente saldría corriendo despavorida: - Muy, muy humano.
    Vi como sus manos temblaban y su respiración se aceleró a grados peligrosos: - Si no es inconveniente para ti, creo que voy a desmayarme otra vez – murmuró sin aliento dando un paso hacia atrás, por lo que me deshice del espacio que nos separaba y le pasé un brazo por los hombros para ayudarla a tomar asiento.
    - Tranquilízate, tranquilízate – murmuré preocupado, acomodándome a su lado y tratando de recordar qué debía hacerse en casos de ataques de pánico – Agáchate un poco – indiqué colocando mi mano sobre su cuello - Pon tu cabeza entre las rodillas… Respira profundo, pausado – Nessa obedeció mis instrucciones de inmediato, por lo que acaricié su espalda intentando ayudarla a mantener la calma. Si algo le sucedía por mi culpa no sé qué demonios iba a hacer.
    - Ya regresaron – la voz de Lucian cortó de tajo nuestra quietud, ingresando a la sala al tiempo en que Nessa volvía a enderezarse.
    - ¿Tú? – articuló viéndolo con la sorpresa inundando sus facciones.
    - Nessa, este es mi tío Lucian – sentí la necesidad de una presentación, pues verdaderamente temía que ella volviera a colapsarse ante tantas impresiones.
    Lucian le sonrió aparentando una calma que claramente no sentía; vaya que era buen actor: - Mucho gusto, Vanessa. Erick me ha hablado mucho de ti… De verdad lamento las condiciones en que nos conocimos la primera vez, pero te prometo que soy un hombre que causa una mejor segunda impresión.
    La sonrisa que ella exteriorizó fue forzada, y me pregunté cómo era posible que yo lograra darme cuenta de aquellos detalles, si apenas si nos conocíamos… Pero es que había algo en su alma, en su energía espiritual, que parecía llamarme, atraerme como un imán, reconociendo mi propio espíritu con el suyo sin necesidad de hablar.  
    - ¿Pero qué decías? – le pregunté a Lucian tratando de escapar de mis propios pensamientos.
    - Que su hermano y su amigo ya volvieron de la farmacia.
    Los aludidos ingresaron a la sala justo entonces, y Andrés corrió hacia nosotros cargando dos botellas que de inmediato le extendió a Lucian: - Aquí está el alcohol y la bebida energética.
    - Te pedí una bebida hidratante, Andrés – le dijo mi tío tratando de ocultar una sonrisa.
    - Perdón, estaba muy nervioso… - contestó él con obvia ansiedad; era un buen chico y un buen hermano; por un momento me hizo añorar a Belyan con desesperación, pero bloqueé tales sentimientos para concentrarme en lo que estaba sucediendo - ¿Cómo te encuentras? – le preguntó Andrés a Nessa acercándose hacia nosotros; podría actuar rudo y petulante algunas veces, pero el amor que sentía por su hermana era obvio en sus ojos.
    - Mejor, fue sólo el calor – le contestó ella.
    Si, claro, pensé ahora siendo yo el petulante: - Y mi arrebatadora presencia – dije sin poder evitar provocarla una vez más, viendo como el rubio se tensaba.
    Al menos Andrés encontró gracioso mi comentario: - Muy buena, amigo.
    - ¿Pero ya te sientes bien? – le preguntó el tipo a Nessa, caminando hasta nosotros para tomar asiento en el costado opuesto al mío; lo único que le faltó fue marcar su territorio alrededor de ella, y debo confesar que a mí me costó mucho trabajo contenerme para no partirle la cara en cuanto se sentó, dándome cuenta de que observaba de reojo como mi mano continuaba acariciando la espalda de Nessa.
    ¡Vamos, hijo de perra! pensé lleno de furia, ¡Dame una razón… sólo una!
    - Si, de verdad, mucho mejor – contestó ella poniéndose de pie de un salto, y de inmediato detecté en nerviosismo en su voz… ¿Le molestaba que ese imbécil me viera tocándola? Los celos se dispararon otra vez en mi sistema, recorriéndome el cuerpo como si suplieran a la sangre… ¡Por todo lo que es sagrado! ¡Yo jamás había sido celoso! Aunque aceptémoslo, jamás había conocido a nadie como ella.
    - Vanessa, tal vez sería recomendable que no hicieras movimientos tan bruscos, de menos durante un par de horas – articuló Lucian detectando la tensión en el ambiente.
    - Deberías de hacerle caso, Ness. Lucian es doctor – le aclaró su hermano señalando a mi tío; yo oculté una sonrisa al ver como Nessa alzaba una ceja con incredulidad y sarcasmo.
    - No, está bien – dijo torciendo el gesto - Ya no me siento mal. Lamento que hayan tenido que ir hasta la farmacia por el alcohol, pero creo que ya no lo necesitaré. Y gracias, esto me servirá – finalizó tomando la bebida y volviéndose hacia el rubio – ¿Vamos al jardín?
    El tipo me dedicó una mirada de triunfo, y juro que estuve a punto de ponerme de pie y cerrarle los ojos a golpes… y entonces la siguió y le pasó una mano por los hombros. Lucian carraspeó para atraer mi atención, puesto que se había dado cuenta de que en cualquier momento yo explotaría; negó con la cabeza dándome una orden muda que me vi forzado a obedecer… Podría ser mi familia –mi única familia, si no contábamos a Matheo-, pero también era mi superior.
    Sólo que entonces noté como Nessa giraba el rostro para mirarme otra vez, de forma instintiva, automática, anhelante. No pude evitar la sonrisa que se formó en mi boca.
    Tráela de regreso ¡Tráela de regreso! gritaba mi cerebro con desesperación… ¿Pero cómo? Y entonces vi la bolsita sobre el sillón.
    - ¡Aguarda! – grité con más intensidad de la que hubiera deseado, ocultando después mi vergüenza con una sonrisa – Tus dulces – le dije alzando la mano que sostenía la bolsa de plástico con paletas, caramelos y mazapanes, viéndola apretar la quijada para deshacerse del contacto del rubio al tener que volver por el paquete.
    - Gracias – espetó molesta y caminó otra vez hacia el odioso tipo.
    ¡De nuevo! ¡De nuevo! Exigió mi mente, ¿pero ahora con qué pretexto? ¡El sombrero!
    - ¡Y tu sombrero! – articulé un segundo antes de que saliera de la sala, viendo como se tensaba de inmediato.
    Se giró lentamente hacia mí, entrecerrando los ojos al ver que yo alzaba otra vez el brazo sosteniendo su sombrero frente a mí; con pasos que rayaban en la furia avanzó de regreso hasta donde yo me encontraba… ¡Dios! ¡Se veía tan sexy cuando estaba enojada! Y debo confesar que la sonrisa que le dediqué no fue involuntaria, sino muy bien planeada, ignorando los dos la carcajada que soltaba Andrés al darse cuenta de nuestro juego de estira y afloja.
    - Gracias – me dijo entre dientes, arrebatándome el sombrero para que no me quedara duda alguna de lo molesta que se sentía - ¿Alguna otra cosa que esté olvidando?
    - Yo – contesté antes de darme cuenta, pero afortunadamente lo hice en voz tan baja que sólo ella alcanzó a escucharme; la vi tragar saliva con fuerza pero no recibí respuesta, aunque su rostro era tan fácil de leer que me di cuenta del momento exacto en que en su mente se iba formando una astuta venganza.
    Tuve razón.
    Comenzó a avanzar de espaldas sin dejar de mirarme, primero poniéndome nervioso ante la idea de que se fuera a golpear o a tropezar y hacerse daño, pero entonces una pecaminosa sonrisa fue tomando forma en esos seductores labios; llegó hasta el lado del estúpido rubio y ahora fue a él a quien le regaló aquella hermosa sonrisa. Como afirmé antes: una astuta venganza… una astuta y cruel venganza, puesto que lo único que yo deseaba en aquel momento era que ese gesto fuera sólo para mí.
    - Listo – le dijo al tipo – Ahora vayamos a divertirnos un rato.
    - De eso me encargo yo – contestó él abrazándola de nuevo.
    Tuve que cerrar las manos en puños y forzarme a mí mismo a permanecer inmóvil en el sillón, puesto que estaba seguro de que si me ponía de pie correría hasta ellos y le arrancaría los brazos a aquel rubio de mierda que no dejaba de tocarla.
    Y entonces Nessa giró el rostro para dedicarme una última mirada, y estuve completamente seguro de que adivinó con exactitud lo que yo había estado pensando.

5 comentarios:

viryguzman95 dijo...

Está el 6 y el 1. ¿Dónde están el 2,3,4,5 y 7? :(

Judy Martinez dijo...

Un libro completo de la perspectiva de Erick por favoorr¡¡¡¡¡ <3

Anónimo dijo...

Yo también quiero un libro desde la perspectiva de Erick *O*/

irais salazar cepeda dijo...

AMOOOO A ERICK ES EL CHICO PERFECTO!!! ADRI YA SACA EL LIBRO COMPLETO JAJAJA

Chochil BDL dijo...

Morí cuando lo leí con lo que pensaba Nessa.. ahora estoy muriendo más con esto! es, es, Perfecto :3
Deberían salir también los libros con la perspectiva de Erick *-*