¡No te alejes de los dominios!

lunes, 31 de marzo de 2014

Material extra de "La conexión"
Capítulo 26, escena 2.5

¡Ey, Paladines y Cerrajeros! Con motivo del reciente lanzamiento de "La unión", ¡ya tenemos nuevo material extra! Esta vez se trata de una escena que me hubiera gustado ver impresa u_u... no obstante, aquí está, e igual podemos leerla y disfrutarla. Así que a continuación, los dejo con la advertencia y, posteriormente, con el texto de Adriana :)

Advertencia: ¡Esta escena contiene spoilers fuertes! Si no has leído los libros I y II de Los Dominios del Ónix Negro, se te arruinará una sorpresa muy importante de La Conexión, así que mejor ten paciencia y aguarda a haber terminado ambos libros antes de leerla...

Foto de: Hetherz.

Capítulo 26, escena 2.5 (perspectiva de Erick)

Tomé aire profundamente para calmar un poco la ansiedad que escurría por mis venas. A decir verdad, tomé aire para convencerme a mí mismo de que aquello que sentía era ansiedad, y no lo que verdaderamente era: enojo, frustración, confusión…
Celos…
Las inscripciones de las cimitarras que Matheo había forjado para Nessa aún revoloteaban en mi cabeza, intentando llegar a una conclusión diferente de la que había alcanzado con el simple vistazo de las espadas: mi mejor amigo (prácticamente el único hermano que me quedaba) se había enamorado de la mujer que amo.
¡Maldición! La tranquilidad que estaba tratando de obtener volvió a evaporarse ante aquel pensamiento; me había costado muchísimo esfuerzo mantener la compostura durante el entrenamiento, por lo que ahora las emociones estaban inundándome sin que fuera capaz de detenerlas, así que sin pensarlo más toqué a la puerta de la habitación frente a mí, aguardando pocos segundos para que ésta se abriera.
- Ya te estabas tardando – fue lo primero que Matheo me dijo al aparecer en el umbral, observándome con esa sonrisa irónica que lo caracterizaba, mientras se hacía a un lado para permitirme el ingreso a sus aposentos.
- ¿Me estaba tardando? – inquirí, sin entender por qué no me atrevía a hacer la pregunta que verdaderamente deseaba expresar. Tal vez porque temía demasiado la respuesta.
- ¿De verdad vamos a hacer esto, Erick? – me preguntó al cerrar la puerta.
- ¿Hacer qué? - ¡Vaya! ¿En qué momento me había convertido en un completo cobarde?
- Darle vueltas al asunto hasta que saques el tema de las cimitarras a colación.
¡Mierda! Pensé tomando asiento en uno de los sillones junto a la chimenea apagada. Al parecer Matheo estaba listo para una confrontación, y a pesar de que yo me sentía ligeramente traicionado, no lo podía culpar. ¿Cómo culparlo por enamorarse de la mujer más extraordinaria de todos los Dominios?
Me restregué el rostro con las manos para luego acomodar los codos sobre mis rodillas, viendo como mi mejor amigo tomaba asiento frente a mí con total calma. Pero yo lo conocía demasiado bien como para que lograra engañarme; Matheo abría y cerraba su puño izquierdo, haciendo crujir los huesos de su mano con cada movimiento. Esa era generalmente la señal de que se encontraba nervioso, así que por muy tranquilo que luciera, me daba cuenta de que mi presencia en su habitación (y la razón de ello) lo mantenía ansioso y un poco a la defensiva. De nuevo, no lo podía culpar.
- ¿La amas?
Abrió mucho los ojos durante un segundo, tensándose de inmediato pero tratando de disfrazarlo con una más de sus sonrisas mordaces.
- ¡Vaya! ¡Directo al grano!
- Eso es lo que querías ¿no es cierto?
- Sí, sí la amo – su respuesta rápida e inesperada fue como un golpe al estómago, arrancándome el oxígeno y la capacidad del habla por unos instantes. Debí de haber presagiado mi reacción, pero era muy diferente sospechar a escuchárselo decir de manera tan tajante.
- Maldición, Matheo – dije, aunque mi voz sonó demasiado baja, estrangulada, más triste que furiosa… Porque así era como me sentía: más triste que furioso.
- ¿Querías que te mintiera? – murmuró él recargándose contra el respaldo del asiento, claramente aún a la defensiva.
- No - ¿Qué más podía decirle?
- Sabía que no debía de haber grabado esas inscripciones.
- ¿Entonces por qué lo hiciste?
Desvió el rostro encogiéndose de hombros:
- No tengo ni la más remota idea… ¿Por imbécil? – su mano izquierda continuaba abriéndose y cerrándose, y prosiguió hablando sin mirarme – Ni siquiera lo pensé, ni siquiera me di cuenta de lo que estaba haciendo, si quieres la verdad… Fue hasta que terminé de pulir las hojas de las cimitarras que leí lo que había escrito…
- Pudiste no habérselas dado. Pudiste haber hecho otras – dije ante su pausa, logrando que por fin regresaran sus ojos a mí, brillando con una rabia que no se molestó en ocultar.
-  Son de ella – espetó – Esas espadas son de ella. Punto.
Asentí, presionando mi mandíbula para no explotar en su contra. No tenía ningún derecho de discutirle aquello y lo entendía, así que era mejor que no nos adentráramos en un pleito sin sentido acerca de la pertenencia de aquellas armas. A fin de cuentas ese no era el problema.
- Cualquier elevado que se concentre lo suficiente sabrá lo que dicen las inscripciones – murmuré al cabo de unos instantes; Matheo se encogió de hombros como respuesta – Incluida Nessa.
- No es algo que pueda remediar a estas alturas ¿o sí?
- ¿Entonces no te importa que todos se enteren?
- La única persona que me preocupaba que se enterara se encuentra en estos momentos sentado frente a mí.
Asentí al tiempo en que el aguijón de la culpabilidad se enterraba aún más en mi pecho.
- ¿Y qué se supone que esperas que haga? – le pregunté alzando una ceja.
- No lo sé… Te puedo decir que lo último que imaginé era que nos sentáramos a tener una conversación civilizada al respecto. No es nuestro estilo.
- ¿Entonces? ¿Quieres pelear? ¿Qué te grite? ¿Qué te reclame? ¿Qué jodidos esperas de mí, Matheo? – exclamé comenzando a perder la paciencia.
- De nuevo, no tengo ni la más remota idea…
Solté una carcajada sin humor al tiempo en que me ponía de pie, pasándome las manos por el cabello mientras intentaba recobrar algo de calma.
- Las inscripciones en las espadas no eran para ella, Matheo ¿si entiendes eso?
- Ok, ahora sí ya me perdiste. ¿De qué hablas?
Lo observé siendo yo el portador de la sonrisa sarcástica, mientras que él me dedicaba una mirada totalmente seria.
- Sabías que Nessa aún no está completamente familiarizada con el lenguaje espiritual, sabías que no comprendería las palabras que grabaste en esas cimitarras y sabías que gracias a su entrenamiento probablemente ni siquiera tendría tiempo de prestarles la atención suficiente como para descifrar su significado…
- Si… ¿y?
- Así como también sabías que yo las entendería al instante. Las inscripciones en las espadas eran un mensaje para mí.
Tragó saliva con fuerza y lentamente se puso de pie; nuestras alturas siempre fueron similares, así que en pocos segundos nos encontramos uno frente al otro, mirándonos directamente a los ojos.
- ¿Esperas una disculpa? – preguntó.
- ¿De ti? Difícilmente.
- Que bueno, porque no la obtendrás.
- Sigues sin comprenderlo ¿cierto? Esto no se trata de lo que yo quiera o espere. Se trata de tus objetivos. ¿Qué jodidos deseas lograr con esto? ¿Qué me haga a un lado? ¿Qué te deje el camino libre? Perdóname, hermano, pero eso no va a suceder.
- Bien. Porque eso no es lo que pretendo.
- ¿Entonces? ¡Le acabas de confesar al mundo que estás enamorado de ella! ¡Explícame por qué! ¡Por todo lo que es sagrado, ayúdame a comprender! – grité perdiendo por completo la paciencia.
            - Sentía que te estaba traicionando – aquella frase fue capaz de silenciar a la ira que iba surgiendo en mi interior.
            - ¿De qué hablas? – mi voz se había transformado a un murmullo apenas pronunciado.
            Matheo tragó saliva con fuerza y volvió a tomar asiento.
            - Eres lo más cercano que tengo a un hermano – articuló en un tono tan bajo como el mío, obligándome a sentarme otra vez.
            - Sabes que yo me siento igual acerca de ti… - alzó una mano para detener mis palabras.
            - Lo sé… Es por eso que… ¡Agh, carajo! – suspiró sin dejar de mirarme, dejando pasar los segundos ante de que volviera a hablar – Yo no estaría aquí de no ser por ti, Erick, y esa es la verdad…
            - Matheo…
            - Déjame terminar ¿quieres? Aclaremos esto de una buena vez para no tener que volver a tocar el tema… jamás
            Asentí como única respuesta.
            - Si, la amo – continuó – Sí, sucedió sin que me diera cuenta siquiera, sin desearlo y por lo mismo, sin ser capaz de evitarlo… ¿Sabes lo que se siente caer por la mujer que tu mejor amigo ama?
            - Me voy haciendo una idea – murmuré, y por extraño que parezca, ambos soltamos una breve carcajada.
            - Intenté deshacerme de estos sentimientos, Erick, pero no pude… Al menos hasta ahora no lo he logrado, pero eso no quiere decir que dejaré de intentarlo.
            - ¿Entonces por qué hacérmelo saber?
            - Ya te lo dije. Sentí que te estaba traicionando. Duele más eso que el hecho de que ella te ame a ti y no a mí.
            ¡Maldición! ¿De dónde había salido el nudo que ahora se alojaba en mi garganta?
            - Hermano… - murmuré, pero Matheo volvió a detener mis palabras con una mano.
            - Necesitaba que lo supieras para calmar un poco a mi conciencia. Y también para aclararte que no haré nada al respecto… A fin de cuentas ella te ama a ti, y tu amistad es algo que no estoy dispuesto a perder, ni siquiera por Vanessa.
            La culpabilidad me embargó de nuevo, porque muy dentro de mí sabía que yo lucharía contra cualquiera con tal de conservar el amor de Nessa. ¿Me hacía eso una mala persona? ¿Un mal amigo?
            - No – articuló Matheo como si me hubiera leído el pensamiento – El deseo de luchar por ella no te convierte en un mal amigo.
            Medio le sonreí.
            - No sé cómo demonios lo haces, pero ahora soy yo quien siente la imperiosa necesidad de disculparse contigo.
            - No es necesario. La amas. Lo entiendo.
            - No solamente la amo, Matheo. Es… es más que eso…
            Frunció la frente con desconcierto.
            - ¿Más que eso? ¿Por la conexión?
            Negué intentando encontrar las palabras adecuadas para describir mis sentimientos por Nessa.
            - No. Sucedió antes de la conexión. Mucho antes… Desde la primera vez que la vi… Es casi… casi inexplicable.
            - Inténtalo.
            Suspiré recargándome contra el respaldo, cerrando los ojos para intentar explicarle aquello que yo tampoco entendía.
            - Desde el asesinato de mi abuelo, la desaparición de mis padres y la muerte de Belyan, yo… - carraspeé – No lo sé… Es como si hubiera estado muerto sin siquiera enterarme, como si me hubiera convertido en un desalmado incluso conservando mi espíritu, y entonces ella llegó… Nessa es aquello que no sabía que me faltaba y que necesitaba para volver a vivir. Es aire, es alimento, es… es la otra mitad de mi ser… Nessa lo es todo, Matheo. Ella lo es todo.

            Sabía que me observaba boquiabierto, pero no encontré el valor de devolverle la mirada, porque ambos entendíamos con claridad el significado de mis frases… Y lo peligrosas que podían llegar a ser.

Ojalá que hayan disfrutado de su lectura :) 
Por cierto, ya está actualizado el apartado de Eventos. 
¡Saludos!

10 comentarios:

Tessa dijo...

Me encanta. Me gustaría mucho un libro del punto de vista de Erick a pesar que ya haya terminado la trilogía.
:( Pero me enamoro cada vez más de los dos yo.
Los amo.

Tessa dijo...

Me encanta. Me gustaría mucho un libro del punto de vista de Erick a pesar que ya haya terminado la trilogía.
:( Pero me enamoro cada vez más de los dos yo.
Los amo.

Mariana Lopez Rodriguez dijo...

Me quede con ganas de más, me niego a aceptar que ese sea el final para Matheo.

Anónimo dijo...

Me encantó el final, deseó que haya un final feliz para Matheo se merece lo mejor, es súper el material extra, Gracias. :)
Diana Gámez

marielena eudave dijo...

aaaa me encantaaaa solo diré que muero por terminar de leer aaa

gloria sanchez dijo...

ho por dios erick es genial señora adriana :D lo amo

Adriana Gonzalez dijo...

Señorita x favor ;) jajajajaja Y gracias a todos x sus comentarios! :* Los Amo!!!

Y ahora, para aclarar duduas: Les juro que hay más ;) Todo depende de las ventas de la trilogía para que la editorial acepte lo que sigue, así que (sueno como disco rayado) no se olviden de recomendarlos!!!

BESOS!!!

Viviana Barrera dijo...

Ojala si salgan :D!!! tmb me niego a aceptar q ese sea el final para Matheo.

Comprenlos, de verdad vale la pena!

Joana Almanza dijo...

Comenzaré a recomendarlo a todo el mundo. Eres una gran escritora y espero con ansias mas libros tuyos.

Anónimo dijo...

Y cómo va la publicación de los nuevos libros???? ... estoy leyendo de a poquito la unión (aunque eso es prácticamente imposible jejeje) porque no quiero quedarme mucho tiempo en espera de lo que sigue!!!...